Flybondi se presentó en concurso preventivo tras 57 días sin volar y deudas que superan los $4.600 millones
Flybondi se presentó en concurso preventivo de acreedores tras 57 días sin volar, con deudas que superan los $4.600 millones. La aerolínea quedó con solo 3 de sus 13 aviones en el país. El proceso no implica que haya quebrado.
El concurso no implica que la empresa haya quebrado: es una herramienta para reorganizar deudas bajo supervisión judicial y evitar justamente ese desenlace.
FB Líneas Aéreas S.A., la sociedad que opera comercialmente bajo la marca Flybondi, se presentó en concurso preventivo de acreedores para reestructurar sus pasivos financieros, comerciales y laborales. La causa quedó radicada en el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial N°24, a cargo de Santiago Medina, que ahora deberá resolver si corresponde abrir formalmente el proceso.
La aerolínea de bajo costo lleva 57 días sin operar vuelos y llega a esta instancia con un panorama financiero complejo: las deudas y reclamos identificados públicamente superan los $4.000 millones, una cifra que podría trepar a $4.600 millones si se suman intereses y costas de distintos embargos. Otros reportes hablan de un pasivo fiscal que supera los $6.600 millones y 27 cheques rechazados por más de $2.900 millones. Entre los acreedores figuran la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA), Intercargo, proveedores de combustible, arrendadores de aeronaves, talleres de mantenimiento, el Fisco, extrabajadores y pasajeros que reclaman reembolsos por vuelos cancelados.
La flota de la compañía, que llegó a tener 13 aviones, quedó reducida a apenas 3 unidades en territorio argentino, sin actividad comercial; el resto fue devuelto a sus respectivos arrendadores. En agosto, además, la empresa había desvinculado a unos 700 trabajadores.
Es importante aclarar qué implica este paso: el concurso preventivo no equivale a una quiebra. Es un mecanismo previsto por la legislación argentina para que una empresa en cesación de pagos pueda negociar con sus acreedores bajo supervisión judicial, suspendiendo temporalmente las acciones de cobro mientras busca un acuerdo que le permita sostener su actividad. Las deudas no desaparecen: quedan sometidas al proceso concursal. El desafío central para Flybondi, de aquí en más, será demostrar ante la Justicia que su negocio puede sostenerse una vez reordenadas sus obligaciones.