Las reservas del BCRA cayeron USD 800 millones tras el pago de deuda del 9 de julio pero la racha compradora no se interrumpió

Las reservas del BCRA cayeron USD 800 millones tras el pago de USD 4.300 millones a bonistas privados del 9 de julio. El Banco Central mantuvo su racha compradora con USD 34 millones y las reservas cerraron en USD 48.000 millones. El riesgo país se mantiene en mínimos históricos.

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Las reservas del BCRA cayeron USD 800 millones tras el pago de deuda del 9 de julio pero la racha compradora no se interrumpió
Las reservas brutas del Banco Central cayeron USD 800 millones tras el pago de USD 4.300 millones a bonistas privados del 9 de julio — pero el BCRA sumó USD 34 millones en el mercado y cerró en USD 48.000 millones · Foto: archivo

Las reservas internacionales brutas del Banco Central de la República Argentina cayeron alrededor de USD 800 millones el 9 de julio tras afrontar el pago más importante del año — USD 4.300 millones a bonistas privados. Sin embargo el BCRA mantuvo su racha compradora con una compra de USD 34 millones en el mercado oficial y las reservas cerraron en poco más de USD 48.000 millones. El riesgo país se mantiene en mínimos históricos de la era Milei.

Argentina pagó. Y lo hizo sin sobresaltos. El 9 de julio — en el mismo día en que el país festejaba el 210° aniversario de su Independencia — el Tesoro nacional afrontó el vencimiento más importante del año: un pago de USD 4.300 millones a bonistas privados que el ministro Luis Caputo había garantizado públicamente desde la presentación del programa financiero la semana pasada.


La caída esperada de las reservas


Las reservas internacionales brutas del Banco Central cayeron alrededor de USD 800 millones durante la jornada del 9 de julio — una baja que el mercado ya tenía descontada y que no generó ninguna alarma. El número final de cierre fue de poco más de USD 48.000 millones — por debajo del máximo histórico de USD 49.536 millones alcanzado el día anterior pero todavía en niveles muy altos para los estándares de los últimos años.


La diferencia entre los USD 4.300 millones pagados y los USD 800 millones de caída en las reservas se explica por la estrategia del equipo económico. Caputo había anticipado que los fondos para el pago ya estaban depositados en la cuenta del Tesoro en el Banco Central desde días antes — parte de los créditos garantizados de organismos multilaterales que ingresaron en las jornadas previas. El impacto sobre las reservas fue parcial porque buena parte del dinero ya había sido contabilizado en días anteriores.


La racha compradora que no se interrumpió


El dato más relevante del día no fue la caída de reservas — esperada y descontada — sino la confirmación de que el Banco Central mantuvo su racha compradora. El BCRA sumó USD 34 millones en el mercado oficial de cambios durante la jornada del 9 de julio — una señal de que el flujo de dólares del sector exportador sigue siendo robusto incluso en una jornada marcada por un pago de deuda histórico.


Desde la implementación del nuevo régimen monetario en enero el Banco Central acumula compras por más de USD 11.400 millones en el mercado. El objetivo anual de acumulación de reservas acordado con el FMI era de USD 8.000 millones — y el BCRA lo superó ampliamente en la primera mitad del año.


El riesgo país en mínimos


A pesar de la caída de reservas por el pago de deuda el riesgo país se mantuvo en los niveles más bajos de toda la era Milei — cerca de los 400 puntos básicos. La señal del mercado es clara: el pago del 9 de julio despejó las últimas dudas sobre la capacidad del Gobierno de honrar sus compromisos financieros en tiempo y forma, y el mercado reaccionó con estabilidad.


El equipo económico lo leyó como una confirmación de que la estrategia de comunicación previa al pago — con la presentación del programa financiero de Caputo la semana pasada — fue efectiva para anclar las expectativas y evitar turbulencias cambiarias o financieras en torno al vencimiento.


Lo que viene


Con el pago del 9 de julio liquidado, el Gobierno puede enfocarse en la segunda mitad del año con menor presión sobre el frente financiero. Los próximos vencimientos relevantes en moneda extranjera son significativamente menores — lo que le da al equipo económico un margen de maniobra mayor para administrar el tipo de cambio y las reservas en el segundo semestre.


El lanzamiento del Bonar 2029 — previsto para la licitación del 15 de julio con un tope de USD 2.000 millones — será el próximo test para medir el apetito del mercado por deuda argentina después del pago más importante del año. Si la licitación tiene buena recepción será una señal adicional de que la normalización financiera del país sigue su curso.


Fuentes: La Nación, Infobae — 9 julio 2026

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