Venezuela, cinco días después: 1.450 muertos, 12.721 familias damnificadas y una catástrofe que no para de crecer
Venezuela cinco días después del doble terremoto del 24 de junio: 1.450 muertos, 3.150 heridos y 12.721 familias damnificadas. La ONU estima 6,76 millones de afectados. Es el peor terremoto en la historia moderna del país.
Cinco días después del doble terremoto que sacudió Venezuela el 24 de junio, el balance oficial sigue creciendo hora a hora. Ya son 1.450 los muertos, 3.150 los heridos y 12.721 las familias damnificadas. La ONU estima que 6,76 millones de personas se vieron afectadas. Es el peor terremoto en la historia moderna del país.
Venezuela no termina de contar sus muertos. Cinco días después del doble terremoto que sacudió el norte del país con sismos de magnitud 7,2 y 7,5 separados por apenas 39 segundos, el balance oficial sigue creciendo y la catástrofe se consolida como la más grave en la historia sísmica moderna de Venezuela.
El balance que no para de crecer
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, confirmó en cadena nacional que los fallecidos ascienden a 1.450 personas — más del doble de lo que se reportaba apenas tres días atrás. Los heridos suman 3.150 y las familias damnificadas llegan a 12.721. En total 774 edificios sufrieron daños graves o colapsaron por completo. La ONU estima que 6,76 millones de personas se vieron afectadas de alguna manera por los sismos — una cifra que incluye a dos millones de habitantes de Caracas.
Los terremotos de Cumaná en 1929 — con alrededor de 800 muertos — y el de Caracas en julio de 1967 — con 245 víctimas — figuraban hasta ahora entre los desastres sísmicos más graves del país. El doble terremoto de junio de 2026 los supera ampliamente.
La Guaira — epicentro de la devastación
La Guaira sigue siendo la zona más golpeada. Más de 100 edificios colapsaron en la ciudad costera al norte de Caracas — muchos de ellos complejos residenciales donde vivían cientos de familias. El gobierno interino de Delcy Rodríguez declaró a La Guaira "zona de desastre" y decretó el estado de emergencia en todo el territorio. En los barrios más afectados la gente sigue buscando a sus seres queridos entre los escombros con las manos — mientras las cuadrillas de rescate internacional intentan llegar a tiempo.
El aeropuerto internacional Simón Bolívar — que sirve a Caracas — permanece cerrado por daños en su infraestructura. Las clases siguen suspendidas en todo el país. Los cortes de electricidad afectan a amplias zonas del territorio. Y las réplicas — algunas de magnitud considerable — siguen generando pánico entre la población que ya no quiere volver a sus hogares.
La respuesta internacional
El gobierno de Donald Trump fue el primero en mover ficha. Anunció un paquete de asistencia humanitaria de USD 150 millones — USD 50 millones en subvenciones directas a organizaciones como el Programa Mundial de Alimentos, Catholic Relief Services y la Organización Internacional para las Migraciones, y USD 100 millones canalizados a través del fondo de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU para Venezuela. Además desplegó equipos especializados de búsqueda y rescate y envió al mayor general Kevin Jarrard para coordinar las operaciones sobre el terreno.
El Salvador envió 300 rescatistas y 50 toneladas de suministros. Portugal desplegó 60 especialistas en búsqueda y rescate. Brasil, Ecuador, México, Qatar y China también enviaron equipos y materiales. Argentina confirmó que está en contacto permanente con el gobierno venezolano y que no hay argentinos entre las víctimas confirmadas.
La ONU estimó que los daños directos del terremoto ascienden a USD 6.700 millones — una cifra que convierte a esta catástrofe también en la mayor emergencia económica de Venezuela en décadas.
La historia que lo hace más trágico
Lo más desgarrador de esta catástrofe es el contexto en que ocurre. Venezuela llegó al terremoto ya devastada por años de hiperinflación, deterioro institucional y una crisis humanitaria que la ONU venía documentando desde hace años. Antes de los sismos ya había casi ocho millones de personas que necesitaban ayuda humanitaria en el país. El terremoto profundizó una crisis que ya era grave — y la transformó en algo de proporciones históricas.
Fuentes: Infobae, La Nación — 29 junio 2026